ENFOQUE EN LOS PUNTOS CRÍTICOS
El control global de las exportaciones requiere multilateralismo
Publicado:
2021-12-31
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El control global de las exportaciones requiere multilateralismo
El control de las exportaciones desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la seguridad, la estabilidad y la paz a nivel mundial, así como en la promoción del desarrollo, al prevenir la proliferación de armas de destrucción masiva.
Sin embargo, algunos países occidentales han utilizado el control de las exportaciones como un instrumento político para perseguir sus objetivos restrictivos, recurriendo incluso a un pseudo‑multilateralismo, lo que socava gravemente los derechos de otros países a la utilización pacífica de los artículos sujetos a control y a los correspondientes intercambios y cooperaciones científicas y tecnológicas internacionales.
El libro blanco sobre el control de las exportaciones, publicado el miércoles por la Oficina de Información del Consejo de Estado, expone con detalle la posición, las instituciones y las prácticas de China en materia de mejora de la gobernanza del control de las exportaciones, y exhorta a todos los demás países a orientar el régimen internacional de control de las exportaciones hacia una dirección justa, razonable y no discriminatoria, que refleje de manera más equilibrada la voluntad y los intereses de la mayoría de los países. De este modo, puede contribuir a convertir el control global de las exportaciones en una “herramienta universal” que sirva a la paz y al desarrollo mundiales y beneficie a todos los países y pueblos.
Con la pandemia de COVID‑19 aún desatada en todo el mundo y la situación global sometida a cambios acelerados, el control internacional de las exportaciones se enfrenta a nuevos y graves desafíos. Las medidas de control de las exportaciones adoptadas unilateralmente por algunos países están erosionando el orden existente, basado en el derecho internacional. Estas medidas constituyen una desviación respecto del propósito original del control mundial de las exportaciones, que es servir a la seguridad y al desarrollo comunes.
En los últimos años, algunos países, en especial Estados Unidos, han utilizado las medidas de control de las exportaciones como un instrumento para alcanzar sus objetivos políticos. Estados Unidos ha generalizado el concepto de seguridad nacional y, valiéndose de su poderío militar, su hegemonía financiera y su superioridad en tecnologías de punta, ha ejercido una presión inmensa sobre los países “enemigos” y “rivales”. Sus maniobras han sido tan extensas que ni siquiera los países terceros han logrado escapar de su “jurisdicción de brazo largo”.
Al hacerlo, Estados Unidos ha obstaculizado el desarrollo sostenible de otros países. Después de todo, si un país antepone sus intereses nacionales a los intereses comunes de la comunidad internacional, todos los países acabarán por sufrir.
Estados Unidos ha elaborado numerosas listas negras de control de exportaciones, suprimiendo de manera arbitraria a empresas de alta tecnología de otros países y saboteando las cadenas industriales, de suministro y de valor a nivel mundial. Ha adoptado medidas unilaterales, formado grupos de presión y alianzas, y obstaculizado los intercambios y la cooperación científicos y tecnológicos globales en condiciones normales.
Bajo el pretexto de defender los “derechos humanos” y la “democracia”, Washington ha impuesto sanciones a otros países e interferido en sus asuntos internos. Estos actos, que desconocen por completo el derecho internacional y las normas básicas de las relaciones internacionales, no son más que una forma de intimidación hacia otros Estados; van en contra de la tendencia de nuestro tiempo y han suscitado severas críticas por parte de la comunidad internacional.
La única vía adecuada consiste en retroceder antes de que sea demasiado tarde y volver a un régimen multilateral de control de las exportaciones, alineado con la tendencia internacional orientada a la paz y el desarrollo.
Una gobernanza multilateral eficaz garantizará que el control de las exportaciones promueva el desarrollo global y salvaguarde la seguridad nacional y mundial. Cuando cualquier país coloca sus estrechos intereses nacionales por encima de los intereses comunes de la comunidad internacional, todos los países resultan perjudicados. La gobernanza internacional del control de las exportaciones incide en el desarrollo global y en los intereses de todos los países; por ello, debe ser decidida por todos los países mediante la consulta, y no por un solo país ni por unos pocos.
La gobernanza internacional del control de las exportaciones siempre se ha medido a la luz de la seguridad común y del desarrollo mundial. Prevenir la proliferación de armas de destrucción masiva y de sus sistemas de lanzamiento sigue siendo una cuestión vital para la supervivencia o la extinción de la humanidad. El cumplimiento de las obligaciones internacionales en materia de no proliferación constituye el principio fundamental. Todos los países deben aplicar estrictamente sus compromisos internacionales, honrar los correspondientes compromisos y actuar conjuntamente para reprimir las actividades ilícitas en los ámbitos nuclear, biológico, químico, de misiles y otros sectores sensibles.
La gobernanza internacional del control de las exportaciones debe lograr un equilibrio adecuado entre la seguridad global y las cuestiones de desarrollo. El desarrollo es un derecho de todos los países, y no un privilegio de ningún país en particular ni de los miembros de ninguna camarilla. Al cumplir sus obligaciones internacionales en materia de no proliferación, los países desarrollados deben respetar plenamente los derechos e intereses de sus homólogos en desarrollo en lo que respecta a la utilización pacífica de los artículos sujetos a control y a los avances científicos y tecnológicos, con el fin de promover el desarrollo nacional y mejorar el nivel de vida de la población. Todos los países, en particular los en desarrollo, deben disfrutar de sus derechos legítimos y lícitos a la utilización pacífica, sobre una base no discriminatoria.
Algunos países occidentales deberían respetar las normas internacionales en materia económica y comercial y abstenerse de vincular productos de uso civil con supuestos fines militares, así como de erigir barreras que obstaculicen los intercambios, la cooperación y el comercio científicos y tecnológicos a nivel mundial. En cambio, deberían adoptar medidas para salvaguardar y facilitar el funcionamiento fluido de las cadenas industriales y de suministro globales y, sobre la base del respeto mutuo y el beneficio recíproco, impulsar la cooperación económica y comercial a escala mundial, a fin de aportar contribuciones positivas al desarrollo sostenible global.
Para fortalecer y promover una gobernanza internacional sólida en materia de control de las exportaciones, la comunidad mundial debe enarbolar la bandera del verdadero multilateralismo y seguir la senda de la solidaridad y la cooperación. Los países deben consolidar sus mecanismos de intercambio, reforzar la cooperación internacional, impulsar la coordinación en el ámbito del control de las exportaciones, fomentar un comercio conforme a la normativa en materia de artículos sujetos a control y oponerse a las prácticas discriminatorias.
Debe preservarse la autoridad de los tratados internacionales pertinentes y aprovecharse plenamente el papel de los auténticos mecanismos multilaterales, a fin de resolver adecuadamente las diferencias y contradicciones en plataformas multilaterales basadas en la igualdad y los beneficios mutuos. De este modo, se protegerán los derechos e intereses al desarrollo de todos los países, y éstos gozarán verdaderamente de iguales derechos y oportunidades, observando las normas en pie de igualdad en la gobernanza internacional del control de las exportaciones.
La gobernanza internacional de los controles de exportación debe desarrollarse y perfeccionarse desde la perspectiva del bienestar común de la humanidad, sobre la base de la solidaridad y la cooperación, y respetando los principios de apertura, beneficio mutuo, igualdad y respeto recíproco. Cada país debe abandonar el unilateralismo, la mentalidad de la Guerra Fría y el juego de suma cero, seguir la tendencia de la historia y del mundo, y respetar el anhelo de la comunidad internacional por la paz y el desarrollo.
Como señala el libro blanco, en su calidad de país grande y responsable, “China se mantiene firmemente a favor del sistema internacional centrado en las Naciones Unidas y del orden internacional sustentado en el derecho internacional”, basados en la Carta de las Naciones Unidas, y sigue comprometida con la promoción de la paz y el desarrollo mundiales.
Con un concepto integral de seguridad nacional, China ha perseguido simultáneamente su propia seguridad y la seguridad común de todos los países. Ha cumplido sus obligaciones internacionales en materia de no proliferación y ha establecido un sistema de control de las exportaciones acorde con el derecho internacional y adecuado a su seguridad e intereses nacionales, además de haber promulgado una serie de leyes y reglamentos, entre ellos la Ley de Control de las Exportaciones. Al mismo tiempo, China ha apoyado y respetado firmemente desde hace mucho tiempo las resoluciones e instituciones en el marco de las Naciones Unidas, incluida la Resolución 1540 del Consejo de Seguridad. A propuesta de China, la 76ª Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó en diciembre de 2021 la resolución “Promoción de la cooperación internacional en los usos pacíficos en el contexto de la seguridad internacional”, con amplio respaldo de los demás Estados miembros.
Además, China se ha centrado en promover los intercambios y la cooperación bilaterales y multilaterales en materia de control de las exportaciones. Siguiendo el principio de consulta amplia, contribución conjunta y beneficios compartidos, China ha mantenido diálogos sobre control de las exportaciones con otros países a través de mecanismos multilaterales, ha respetado las normas de control de las exportaciones en el comercio y ha procurado hacer que el control global de las exportaciones sea más justo y más abierto.
El libro blanco demuestra al mundo el firme compromiso de China con la paz y el desarrollo mundiales, así como con el multilateralismo. Asimismo, al seguir abriendo su economía, China ha puesto de manifiesto su determinación de colaborar con la comunidad internacional para que la gobernanza internacional en materia de control de las exportaciones siga un camino basado en la equidad, la razonabilidad y la no discriminación.
El autor es investigador en la Asociación China de Control de Armamentos y Desarme. Las opiniones expresadas no reflejan necesariamente las de China Daily.
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