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Se vislumbra un potencial en las relaciones espaciales entre Estados Unidos y China


Publicado:

2024-08-22

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La reciente recuperación por parte de China de las primeras muestras jamás obtenidas del lado oculto de la Luna ha reavivado los debates sobre la posibilidad de que Estados Unidos y China se unan a programas de investigación espacial orientados a abordar desafíos globales, en particular el cambio climático.

“Estados Unidos y China cuentan cada uno con programas espaciales sumamente innovadores, y un ámbito, por ejemplo, en el que Estados Unidos y China podrían colaborar hoy sería la energía solar espacial”, declaró a China Daily Daniel Kammen, profesor de energía en la Universidad de California, Berkeley, y director fundador del Laboratorio de Energías Renovables y Apropiadas de dicha universidad.

La energía solar espacial, un concepto que consiste en captar la energía solar en el espacio mediante satélites y transmitirla a la Tierra, ha ido ganando fuerza a nivel mundial. A medida que los países de todo el mundo invierten en investigación y desarrollo de esta tecnología, las organizaciones internacionales promueven, al mismo tiempo, el objetivo de alcanzar cero emisiones netas de carbono para 2050.

El descenso de los costos asociados con el lanzamiento de materiales al espacio ha hecho que la idea de desplegar grandes paneles solares —que transmiten energía a la Tierra mediante microondas— sea cada vez más viable.

Kammen sugirió que Estados Unidos y China podrían desafiarse mutuamente a colaborar para hacer realidad la energía solar espacial.

'No nocturno'

Destacó la naturaleza continua de esta fuente de energía: «La energía solar espacial está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. En el espacio no hay noche.»

Ambas naciones ya han logrado avances significativos en este campo. En Estados Unidos, el prototipo de energía solar espacial de Caltech, lanzado a órbita el año pasado, ha demostrado con éxito su capacidad para transmitir energía de forma inalámbrica en el espacio y enviar a la Tierra una potencia detectable por primera vez.

Por su parte, China ha alcanzado un hito en sus esfuerzos por construir una estación espacial de energía solar en 2022. La Academia China de Tecnología Espacial tiene previsto llevar a cabo, para 2028, un experimento de transferencia de alta tensión y transmisión inalámbrica de energía en órbita terrestre baja, según se detalla en su publicación de 2022 en la revista China Space Science and Technology.

Inspirándose en la cultura popular, Kammen mencionó la película El marciano, en la que un astronauta estadounidense varado es rescatado gracias a un esfuerzo conjunto entre Estados Unidos y China. Consideró ese escenario ficticio como un ejemplo de cómo las dos naciones podrían colaborar en la realidad, combinando sus respectivas fortalezas tecnológicas para alcanzar objetivos comunes.

“Existe la oportunidad de trabajar pacíficamente juntos en el espacio, para demostrar que, independientemente de quién sea el próximo en llegar a la Luna, tenemos la posibilidad de desarrollar energía limpia en el espacio como un puente”, dijo Kammen.

“Esa es una oportunidad emocionante”, dijo, y subrayó la urgencia de actuar. “Vamos a necesitar esos avances, porque tanto Estados Unidos como China van con retraso respecto a sus objetivos climáticos.”

Estados Unidos se ha propuesto reducir a la mitad sus emisiones para 2030, y el objetivo de China es alcanzar la neutralidad de carbono antes de 2060.

El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos en los últimos años pone de relieve la urgencia de que el mundo aborde conjuntamente el cambio climático, señaló Wang Zhen, profesor investigador de política internacional en el Instituto de Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias Sociales de Shanghái, en declaraciones a China Daily.

China y Estados Unidos, las dos mayores economías del mundo, cuentan con un gran potencial de cooperación, en particular en los ámbitos del cambio climático y la energía limpia, afirmó Wang.

China es pionera en el desarrollo de energías limpias, tanto en el ámbito de la energía solar como en el de los vehículos eléctricos, mientras que Estados Unidos destaca en el desarrollo de software y en la inteligencia artificial, lo que refleja una fuerte complementariedad, señaló.

“La cooperación entre Estados Unidos y China fortalecerá a ambos países y beneficiará al mundo”, afirmó Wang.

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