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Los palestinos en Gaza celebran un Ramadán sin alegría bajo la sombra de la violencia.


Publicado:

2024-03-12

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La gente compra en un mercado antes del Ramadán en la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 10 de marzo de 2024. [Foto/Xinhua]

La gente compra en un mercado antes del Ramadán en la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 10 de marzo de 2024. [Foto/Xinhua]

GAZA - Amina Al-Ashi, madre de seis hijos en la Franja de Gaza, nunca había sentido tanto miedo por una festividad como ahora, antes de este Ramadán.

Para millones de palestinos hambrientos como ella, el encarnizado conflicto entre Israel y Hamás y la sangrienta violencia parecen hacer que cualquier idea de celebración resulte absolutamente absurda.

“El año pasado, en días como estos, estaba ocupada colgando decoraciones de Ramadán y preparando el suhoor (la comida previa al amanecer) y el desayuno para varios días”, recordó la mujer de 44 años.

El Ramadán está previsto que comience el lunes para los palestinos, pero Al-Ashi ni siquiera estaba de humor para dar la bienvenida al mes sagrado del islam.

“Mis hijos y yo pasamos hambre la mayor parte del tiempo por falta de alimentos. No sé cómo animarlos a ayunar cuando apenas encuentran la más mínima cantidad de comida”, lamentó, al referirse a las prácticas propias de la tradición islámica durante el mes sagrado.

La pesadilla comenzó hace meses, cuando los intensos ataques aéreos israelíes contra la ciudad de Gaza le arrebataron su empleo y todos sus bienes, y destrozaron su vida tranquila.

Antes del 7 de octubre de 2023, Al-Ashi vivía en su propia casa en el barrio de al-Rimal, en el centro de la ciudad de Gaza, y trabajaba en una tienda de ropa para mujeres.

Pero tras el estallido del conflicto aquel día, se vio obligada a huir una y otra vez: primero al campamento de Nuseirat, en el centro de Gaza; luego a la ciudad de Jan Yunis; y por último a Rafah, la ciudad más meridional, donde vivió en una tienda improvisada cerca de la frontera con Egipto.

Al evocar todos los momentos de alegría del Ramadán en años anteriores, la mujer de complexión delgada dijo que “empezó a desear que este año no llegara, pues no hay comida ni ningún otro aspecto de la celebración”.

“Incluso los productos enlatados que se supone que debemos recibir como ayuda son robados y vendidos en los mercados locales a precios exorbitantes, que yo no puedo pagar”, dijo.

El orden social se derrumba en Gaza, mientras millones de palestinos desesperados luchan por subsistir en medio de intensos ataques israelíes, la parálisis de los servicios públicos y necesidades humanitarias abrumadoras.

Al-Ashi subrayó que no tiene la intención de celebrar el Ramadán ni siquiera de animar a sus hijos a ayunar, por temor a que su salud se vea deteriorada si llegan a sufrir desnutrición y deshidratación.

Además, no quiere ver ninguna decoración relacionada con el Ramadán en ningún lugar de Gaza, pues considera que “aquí todos mueren sin piedad alguna”.

No muy lejos, Emtethal Abu Ramadan vive con su familia en una tienda de campaña que ella misma montó poco después del inicio del conflicto. En los últimos días, ha estado elaborando decoraciones para el Ramadán desde cero. A pesar de las difíciles circunstancias, esta mujer quiere mostrar la entereza de los palestinos.

“Durante más de cinco meses, hemos vivido en un clima de miedo debido a los continuos bombardeos israelíes y a la destrucción de nuestra ciudad... pero nosotros, los palestinos, queremos demostrar al mundo que somos un pueblo que ama la vida incluso en estas circunstancias tan trágicas”, declaró a Xinhua esta madre de tres hijos, de 33 años.

La joven confeccionó farolitos de Ramadán con cartón y colocó pequeñas bombillas en su interior para crear un ambiente alegre para sus hijos en la tienda.

“Incluso en días como estos, debemos recordar que la vida merece la pena ser defendida… A pesar de todo el dolor y la tristeza que estamos viviendo, podemos reconstruir nuestros hogares y nuestra ciudad mientras sigamos vivos”, dijo la mujer.

En Rafah, cientos de vendedores ambulantes ofrecían sus mercancías en pequeños puestos, tratando de ganar algo de dinero antes del mes sagrado.

Pero Abdul Qader Al-Buhaisi sintió el impacto de la vertiginosa subida de los precios de los productos en el mercado, y afirmó que apenas podría comprar pequeñas cantidades de alimentos para preparar siquiera un desayuno para su familia el primer día del Ramadán.

“No encontré ningún tipo de carne, salvo la enlatada, que se vende a precios inasequibles para mí”, se quejó el padre de cinco hijos, de 45 años.

“Todos somos perdedores… Nadie, sea rico o pobre, puede soportar las duras pérdidas de esta guerra”, dijo, y añadió: “Los belicistas están aniquilando en nosotros el deseo de vivir.”

Israel ha llevado a cabo una campaña militar de gran escala en Gaza desde el 7 de octubre del año pasado, justo después de que Hamás, que gobierna la Franja de Gaza, lanzara un ataque militar sorpresa contra las localidades israelíes colindantes con la franja, en el que murieron aproximadamente 1.200 personas y fueron capturadas más de 200.

Hasta el momento, 31.045 palestinos en Gaza han fallecido y 72.654 han resultado heridos, según el Ministerio de Salud dirigido por Hamás.

Los palestinos, así como todos los musulmanes del mundo, se preparan para observar el Ramadán en medio de la esperanza de que Hamás e Israel alcancen una tregua humanitaria para restablecer la calma en Gaza.

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