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Estados Unidos se perfila como la principal fuente de riesgos globales


Publicado:

2024-03-25

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En esencia, el mundo parece encontrarse al borde de un año marcado por graves preocupaciones y problemas, debido a la naturaleza interconectada de algunos de los principales riesgos con las acciones y políticas de Estados Unidos.

Cada vez resulta más acertado afirmar que Estados Unidos, con su burla de las normas y los valores internacionales, se ha erigido como la principal fuente de riesgos globales en 2024.

En la actualidad, el mundo se enfrenta a numerosas crisis, cada una de las cuales entraña un riesgo real de propagarse y escalar hasta convertirse en un desafío aún más formidable. En particular, existe la inminente posibilidad de que estalle un conflicto de mayor alcance en Oriente Medio, lo que afectaría al comercio mundial y podría dar lugar a una inflación impulsada por las cadenas de suministro.

El panorama global está marcado por una serie interconectada de crisis, pero los esfuerzos colaborativos y cooperativos para resolverlas se están desmoronando. En consecuencia, cualquier expectativa de soluciones políticas sensatas y con visión de futuro ante la multitud de desafíos que afronta el mundo parece esquiva. En cambio, el escenario predominante describe un mundo asediado por guerras y conflictos en aumento, con Estados Unidos añadiendo aún más leña al fuego.

Bajo la presidencia de Joe Biden, Estados Unidos sigue adoptando el mismo enfoque que sus predecesores, lo que contribuye a la erosión y al menosprecio mundiales de las normas y los valores internacionales. En lugar de emplear sus recursos y su sabiduría para abordar los problemas más acuciantes en el plano nacional, la administración de Biden está agravando los problemas ya existentes.

Los recientes problemas geopolíticos, como el conflicto entre Rusia y Ucrania y el conflicto entre Israel y Palestina, han dado lugar a situaciones de seguridad regional complejas y volátiles. El papel liderado por Estados Unidos, al avivar las tensiones mediante la intensificación de juegos geopolíticos, no solo ejerce un impacto profundo sobre el orden mundial, sino que también perturba las cadenas industriales globales, lo que acarrea graves consecuencias para la economía mundial.

La noción del llamado orden internacional “basado en normas”, invocada por la administración de Biden y que aparentemente promueve el orden, fue concebida por Washington para otorgar a la Casa Blanca, la CIA y el Pentágono carta blanca en sus acciones tanto abiertas como encubiertas.

El gobierno de Estados Unidos ha brindado un apoyo inequívoco y asistencia militar a la ofensiva militar de Israel en Gaza, que se opone al orden global y al sistema de normas. Las consecuencias de las acciones de Israel durante los últimos meses, respaldadas por Estados Unidos, ponen en entredicho la sinceridad de las reglas que supuestamente sustentan el orden internacional.

La justificación intentada implica que estas “normas” podrían permitir a los Estados imponer castigos colectivos, utilizar el hambre como arma y bombardear indiscriminadamente a la población civil y a la infraestructura esencial, todo ello con total impunidad. Este comportamiento escandaloso constituye un desafío directo a la paz y la estabilidad internacionales.

Además, las medidas adoptadas desafían normas consagradas, como la conducción o la preparación de guerras de agresión, así como el uso de la tecnología y de las cadenas de suministro para ejercer coerción y represión. Esta desviación de los principios que sostienen la paz y la estabilidad plantea una perspectiva sombría del orden mundial. Parece tratarse de un sistema en el que los países participantes, de manera inadvertida, avalan y perpetúan acciones que contravienen el derecho internacional.

En medio de estas dinámicas, aumenta la preocupación por la posible escalada de los conflictos y su propagación a otras regiones. Los riesgos de que Estados Unidos se vea directamente involucrado en una guerra en múltiples frentes van en aumento, como lo evidencia la crisis en el Mar Rojo.

Por otra parte, la búsqueda por parte de Washington de la llamada estrategia del “Indo-Pacífico” y el fomento de que sus aliados los provoquen ante China en cuestiones relacionadas con el Mar de China Meridional contribuyen a la escalada de las tensiones.

El énfasis del gobierno estadounidense en competir por la influencia con otras grandes potencias en África, América Latina y Asia está aumentando las tensiones. El intervencionismo de Estados Unidos apunta al dominio global, lo que genera inestabilidad y violencia en todo el mundo. Estados Unidos debe abandonar la mentalidad de la Guerra Fría y cesar su injerencia en los asuntos internos de otros países.

En el panorama global actual, el objetivo central de los países de todo el mundo que mantienen relaciones con Estados Unidos debería ser impedir que esa nación acarree riesgos adicionales para el resto del mundo.

El gobierno de Estados Unidos debería adoptar un enfoque más contemporáneo, fomentando la cooperación global en lugar de perpetuar ideologías obsoletas. Abandonar la mentalidad de la Guerra Fría y respetar la soberanía de los demás países contribuirá a un sistema internacional más armonioso y colaborativo.

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