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China está cada vez más conectada con la LAC en la vida cotidiana


Publicado:

2024-04-29

Autor:

China está cada vez más conectada con la LAC en la vida cotidiana

Hace varias semanas, la Editorial de la Universidad de Pittsburgh publicó un libro, Conectando a China, América Latina y el Caribe: infraestructura y vida cotidiana En 13 capítulos y casi 400 páginas, el libro abre una ventana a un nuevo aspecto de la presencia global de China y de su cooperación internacional —en este caso, específicamente con América Latina y el Caribe (ALC)—: el impacto de China en la vida cotidiana.

El tema se inició con un grupo de investigación procedente de China y de América Latina y el Caribe, que organizó seminarios y reuniones en la Universidad Renmin de China en 2016, y posteriormente en la Universidad de Pittsburgh y en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Los resultados resultan relevantes, pues destacan de manera explícita los efectos concretos de la presencia de China en los países de América Latina y el Caribe: cientos de millones de usuarios y consumidores en la región utilizan y adquieren productos y servicios “fabricados en China” y, como consecuencia, experimentan una mejora en su calidad de vida.

Durante casi una década, China ha subrayado la importancia de la cooperación internacional y de los intercambios entre pueblos, también en el reciente contexto de la modernización de su cooperación y de su firme compromiso con una cooperación de alta calidad en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

La creciente presencia de China en los países de América Latina y el Caribe, a través del comercio, la financiación, la inversión y los proyectos de infraestructura, está aportando contribuciones positivas a la vida cotidiana de sus habitantes. La mayoría de las personas en la región que utilizan productos y servicios chinos probablemente prestan poca atención a los debates de alto nivel sobre política, pero sí toman nota de sus resultados prácticos. Los ciudadanos de los países latinoamericanos y caribeños que recurren a productos y servicios chinos van forjando sus propias percepciones sobre China basadas en sus experiencias. En muchos casos, estas percepciones no coinciden necesariamente con las de las élites de la región.

Dos factores que están influyendo de manera destacada en la vida cotidiana de los países de América Latina y el Caribe son una nueva ola de inmigración china y los proyectos de infraestructura.

En el siglo XXI, la inmigración china en América Latina y el Caribe está teniendo un impacto considerable en países como Chile, México y Perú. No solo está generando vínculos cotidianos con China, sino también fomentando nuevas percepciones, creando empleo y enriqueciendo la relación “de pueblo a pueblo” entre América Latina y el Caribe y China.

Además, los proyectos de infraestructura chinos en Argentina, Brasil, Ecuador, Jamaica y Perú también impactan la vida cotidiana de las personas en estos países. La dimensión cuantitativa es relevante: hasta 2023, más de 250 proyectos de infraestructura chinos han generado casi 800.000 empleos en América Latina y el Caribe. Cientos de millones de habitantes de la región se benefician de puertos, aeropuertos, autopistas, metros subterráneos y redes Wi‑Fi construidos en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Las empresas chinas han venido ejecutando proyectos de infraestructura en los países de América Latina y el Caribe, mientras que las instituciones públicas y privadas de la región también han “normalizado” su relación con las empresas chinas a través de estos proyectos y de otras transacciones. Más allá de este proceso de aprendizaje directo, al menos dos aspectos de los proyectos de infraestructura chinos en América Latina y el Caribe resultan de especial importancia. En primer lugar, durante todo el siglo XXI, los proyectos de infraestructura chinos en la región se han diversificado de manera significativa, particularmente según el país y el sector. En consecuencia, la presencia de dichos proyectos se ha ampliado en países como Argentina, Chile, México y Perú, además de Brasil, que sigue siendo el principal receptor de iniciativas de infraestructura procedentes de China.

La diversificación sectorial también es considerable: desde principios del siglo XXI, las inversiones chinas se concentraron en la energía fósil; más recientemente, han adquirido una relevancia significativa en el transporte (incluyendo puertos, aeropuertos y autopistas); incluso dentro del sector energético, los proyectos de infraestructura chinos han superado la mera construcción de infraestructuras para la energía fósil. En segundo lugar, los proyectos de infraestructura chinos están transformando de manera importante todo el “paisaje” en América Latina y el Caribe: como se señala en el libro mencionado anteriormente, la inversión de Cosco en el puerto de Chancay, en Perú, y la aportación de alta tecnología de la State Grid Corporation en la distribución de energía en Brasil no solo están influyendo en la vida cotidiana de la región, sino que también generan efectos positivos en términos de empleo y medio ambiente.

La creciente presencia de China en América Latina y el Caribe está influyendo en la calidad de vida cotidiana de cientos de millones de personas. Esto implica que las empresas chinas deben ser plenamente conscientes de la importancia de sus productos y servicios. A medida que una proporción cada vez mayor de la población de la región se ve abordada por una nueva ola de inmigración china y por enormes proyectos de infraestructura de origen chino, las empresas chinas deben responder elevando su nivel de desempeño. Hasta el momento, la mayoría de las instituciones regionales y bilaterales entre América Latina y el Caribe y China no son aún plenamente conscientes de esta nueva etapa y de este nuevo nivel en la relación entre ambas partes. Sin embargo, este tema debe figurar como prioridad en la agenda para consolidar las relaciones a largo plazo entre China y América Latina y el Caribe.

El autor es profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México y coordinador del Centro de Estudios Chino-Mexicanos de dicha universidad.

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